OPINIÓN

Nacer prematuro...

Por Dra. Dolores Zenteno

Se llama prematuro al niño que llega al mundo de manera temprana, es decir, antes de las 37 semanas de gestación. Pese que la prematurez es una de las principales causas de mortalidad infantil en nuestro país, estos bebés pueden desarrollarse de manera saludablemente y disminuir los riesgos asociados a un parto temprano si reciben la atención por parte de un equipo médico y durante el periodo postnatal.

Los recién nacidos prematuros, y más los extremos con menos de 1500 grs., necesitan el contacto afectivo de sus seres queridos desde el inicio de la vida. La estimulación que pueden darle sus familiares resulta fundamental, porque los bebés en esta situación tienen una gran necesidad de cuidados sanitarios, pero también  de cariño y reencuentro con su familia.

 

Al principio, se hace muy difícil para todos, y en especial para la madre, aceptar que el bebé esta en neonatología, ante el impacto que supone ver la cantidad de aparatos médicos, alarmas, ruidos, cables y luces que tiene el bebé. Pero apenas resulte posible, es central que se promueva el contacto piel a piel entre el bebé y sus familiares, es decir, que tienen total libertad para verlo en todo momento. La familia debe estar integrada al servicio de neonatología y el médico de cabecera debe estar informando siempre para generar confianza.

 

El equipo de salud está a cargo de sus funciones biológicas, pero son sus padres los que tienen que transmitirle su amor y deseo de que salga adelante. También resulta valioso que los abuelos y hermanos puedan visitar al recién nacido, para comprender lo que sucede allí adentro y acompañar a los padres.

 

Algunas de las complicaciones que pueden presentar estos bebés se dan en el desarrollo cognitivo, neurológico y motor, al igual que problemas en la visión y audición. Es auspicioso saber que los avances de la ciencia en los últimos años han permitido la reducción de secuelas en la mayoría de los casos.

 

Por otra parte, es sabido que los prematuros enfrentan múltiples desafíos a la hora de alimentarse, debido a su inmadurez, tienen dificultad para prenderse al pecho. Esta situación puede ser sorteada realizando alimentación a través de una sonda que va desde la boca al estómago, ya que por su situación no tienen desarrollado el reflejo de succión. Así será posible nutrirlos con la leche materna, la cual es ya conocida sus múltiples beneficios nutricionales, gastrointestinales, inmunológicos, psicofísicos y neuromadurativos.

 

La mayoría de estos niños tienen un desarrollo cognitivo normal. Para favorecerlo, es esencial sostener los cuidados especiales que necesitan al dejar el centro de salud donde fueron atendidos.

 

 

(PD: Un reconocimiento especial de quien suscribe al Dr. Federico Peruyera, mi gran maestro y amigo. A la firmeza del Dr. Mario del Barco y equipo, que supo domesticarme y ayudarme a dar los primeros pasos en la especialidad; al Dr. Julio Falk, jefe del servicio de Neonatología del  Hospital Duran, siempre reflexivo y contenedor. GRACIAS)

 

 

Dra. Dolores Zenteno

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