OPINIÓN

El vacío interno...

Por Luciana Fanelli - AstroCoach Vincular.

Hay seres que te alimentan el vació aunque en realidad, parciera que intentan llenarlo. Son seres que también están vacíos como vos y al entrar en un vinculo parecen ofrecer mucho pero en verdad, no tienen nada, y desde ese vació lo único que inconscientemente buscan es dar y dar vació para ser llenados ellos. Pero no se dan cuenta que vos tampoco tenes nada y por eso creíste salvarte al conocerlos, entonces cuando ambos descubren estas carencias y la imposibilidad mutua de llenarse, empiezan los conflictos.

A veces cuando se habla de amarse uno mismo, de lograr la plenitud en uno mismo, parecen frases utópicas, modernas y cliches del momento porque es cierto que muchas veces son utilizadas como herramienta de evasión de otros temas.

 

Pero la búsqueda del amor hacia uno mismo, de recuperar la estima del alma y el sentido profundo por el cual uno está encarnado, tiene que ver con darse cuenta que ese vació, que en la realidad no es tal sino mas bien que es una desconexión con la esencia, esta en uno mismo y que no es posible llenarlo con nada externo. Como expresé, este vació no es tal, sino que es una especie de abismo que se produce dentro cuando uno desconecta de su esencia, de su sentido profundo, de su alma. La desconexión suele provenir desde nuestra infancia en adelante, donde la necesidad de encajar socialmente, adaptarme, ser querido y aceptado, no ser excluido, me llevó a forzar mi personalidad suprimiendo mis instintos naturales, mi espontaneidad, mis pensamientos y sentires por considerarlos inapropiados para el logro de pertenencia, tanto social como familiar. Esta supresión gradual con el paso del tiempo genera que mi identificación sea plena con la personalidad construida y me olvide de quien era realmente antes de someterme a dicha autorepresión. Es así como llego a la edad adulta viviendo un personaje que pareciera tener dentro un hueco, un espacio vació que necesita de “motivaciones externas” que lo alimenten. Cada quien intentará buscar de modos diferentes calmar esta sensación de vació. Algunos perseguirán el éxito, la fama, la riqueza, la estabilidad, las posesiones, el amor de su vida, los hijos, los viajes, la libertad… pero por más que por un tiempo parezca calmar esa sensación, como no es real, con el tiempo, vuelve a quedar ese espacio generando deseo de ir por mas. Y seguiré buscando en los mismos  lugares, alternando quizás, pero siempre afuera creyendo que es por falta de esto o lo otro hasta que agote mis recursos o un día mi abatimiento toque fondo y allí escuche en el silencio y la derrota que desde ese espacio que intentaba llenar desesperadamente, surge una “voz”, un llamado que me muestra el camino.

 

A pesar que muchos creen que esto es cosa de gente “espiritual”, la realidad es que es algo tan simple como volver a recuperar eso que estaba muy vivo en nosotros antes de nacer pero que ya desde el nacimiento para algunos, con los imprevistos en el modo de nacer, situaciones de impacto emocional producidas por la llegada a esta realidad, el corte del cordón, la salida del útero como zona de confort, el ambiente reinante en mi hogar de llegada y las miles de circunstancias diarias que se fueron desarrollando a lo largo de mi vida, fui bloqueando como modo de supervivencia hasta llegar al punto de olvidarlas. Recuperar esta conexión es un proceso largo, de deshacerme de todo aquello que fui incorporando, pero además, de los miedos nuevos que pueden surgir al animarme a ser esa persona que finalmente nunca fui. Animarme a enfrentarme al mundo con mi verdadera esencia es como morir a ese ser que construí y que de algún modo, me fue dando seguridad para sobrevivir socialmente. El miedo proviene de creer que dejaré de ser querido por mi entorno si eso ocurre, porque yo construí ese personaje porque entendí que mi entorno esperaba eso de mí. Pero este también es un sentimiento que nace de la carencia y de la sobreidentificación con este plano que nos hace ver como seres sostenidos solamente por nuestro entorno cercano, nuestro ámbito familiar y social y nos hace perder noción de nuestra verdadera fuente de contención, que es la existencia.

 

Ningún Ser que se lleno de sí mismo querrá llenar a otro, porque sabe que eso no es posible. Podrá acompañarlo, mostrarle el camino, facilitarle la posibilidad de que sea el mismo, contenerlo en el proceso, pero siempre de modo desapegado dado que ese Ser, ya no esta buscando detrás del dar una recompensa de ser llenado por el otro, sabe que eso tampoco existe y si esta lleno, o esta en proceso consciente de reconectar con su verdadera plenitud, a lo sumo aspirará a alguien también consciente de donde esta esa fuente para juntos acompañarse en el proceso de reconstruirse.

 

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